Etapas de la faloplastia

La faloplastia es una cirugía de afirmación genital solicitada por muchos hombres trans. Pero es importante entender que no es una técnica que se complete en una única intervención quirúrgica, sino que la faloplastia implica diversas fases.

Dividir la faloplastia por etapas estratégicas permite maximizar la seguridad, reducir complicaciones y lograr un resultado funcional, estético y erógeno lo más natural posible. Este aspecto es fundamental para los hombres que deciden someterse a esta intervención y saber más certeramente cuál va a ser el resultado final de la faloplastia, y cómo va a evolucionar. A continuación, detallamos todo el proceso.

La uretroplastia:  ¿Se puede orinar de pie tras una faloplastia?

Esta es una de las dudas más frecuentes. La respuesta es sí, pero requiere una técnica precisa. La uretroplastia es la reconstrucción de la uretra para llevarla hasta la punta del pene y que el hombre trans pueda orinar de pie. Este es uno de los pasos más delicados de la faloplastia.

Aunque técnicamente es posible realizar la uretroplastia en hombres trans en el mismo acto quirúrgico que durante la creación del neofalo, la experiencia clínica y la evidencia internacional muestra que dividir la cirugía en dos tiempos reduce significativamente el riesgo de fístulas y estenosis, que representan las complicaciones más frecuentes de la uretroplastia.

Además, cuando esta cirugía se realiza en dos tiempos, permite trabajar sobre tejidos ya cicatrizados y mejor irrigados, al tiempo que se facilita una conexión más precisa de la uretra hasta la punta del neofalo.

Por este motivo, en IM GENDER suele recomendarse completar la uretroplastia en una etapa posterior, cuando la vascularización del neofalo se ha estabilizado y el tejido está en mejores condiciones para una reconstrucción fina y funcional.

El objetivo final es que el paciente intervenido por faloplastia pueda orinar de pie de manera cómoda y segura, y que la anatomía reconstruida sea resistente a largo plazo.

¿Cómo se lleva a cabo la faloplastia en IM GENDER?

En IM GENDER, la faloplastia se divide en dos fases:

1ª fase de la faloplastia

Se realiza la uretroplastia completa pero se mantiene “desfuncionalizada” (sin conexión al flujo urinario) para evitar que la orina afecte a la cicatrización inicial. Durante esos meses, la persona orina a través de un estoma temporal situado bajo el escroto.

2ª fase de la faloplastia

Pasado ese tiempo, con los tejidos ya vascularizados, se realiza la reconexión definitiva y el cierre del estoma temporal. Esto permite orinar por el neofalo en condiciones más seguras.

Prótesis testiculares

La colocación de prótesis testiculares suele realizarse también en dos tiempos aunque depende de la anatomía, el grosor de los tejidos y la valoración médica.

El primero, en el que se coloca sólo una prótesis, se suele llevar a cabo junto con la uretroplastia. La segunda, pasado unas semanas o meses según la evolución de la primera etapa.

Realizarlo de esta manera presenta ventajas para obtener un resultado final de la faloplastia óptimo:

Reducir la tensión sobre los tejidos recién reconstruidos.

Mejorar la integración de los implante

Disminuir el riesgo de extrusión o infección.

Facilita el diseño de un escroto con un aspecto más natural.

Prótesis peneana

Para quienes desean lograr una erección, la prótesis peneana es una fase opcional. El neofalo que se consigue tras una faloplastia no cuenta con cuerpos cavernosos como un pene cis, por lo que no puede lograr una erección de manera natural. Para conseguirlo es necesario la colocación de una prótesis peneana que se coloca en una cirugía ambulatoria, rápida, de aproximadamente 30 minutos.

La prótesis peneana —maleable, semirrígida o hidráulica— nunca se realiza en el tiempo inicial, ya que requiere que la faloplastia radial (donde se utiliza piel del antebrazo), o técnica elegida esté totalmente consolidada. Su función es permitir la penetración durante la actividad sexual, y requiere que:

El neofalo esté totalmente cicatrizado.

La sensibilidad está estabilizada.

Los tejidos tengan suficiente fuerza interna para sostener el implante.

No existan fístulas ni estenosis activas.

Por ello, la implantación suele realizarse meses o incluso más de un año después de la creación del neofalo. Tras una faloplastia, hay hombres trans que no desean una prótesis peneana interna, existen otras opciones como dispositivos externos que permiten la penetración.

Micropigmentación del neofalo

El acabado estético del neofalo requiere tiempo y suele implicar refinamientos estéticos post faloplastia. ¿Por qué? Porque para realizar la faloplastia se utiliza la piel y grasa del antebrazo del paciente que tiene una coloración distinta y carece de las estructuras venosas anatómicas propias de la zona genital masculina cis.

Para mejorar la apariencia estética del pene trans se puede recurrir a técnicas especializadas de micropigmentación médica del neofalo. De esta manera se puede recrear una coloración y unas estructuras más adecuadas, diseñar la vena dorsal superficial y armonizar el aspecto general.

Aunque no es un procedimiento obligatorio, muchos pacientes lo eligen porque contribuye de manera decisiva a un resultado de la faloplastia más realista.

Tratamiento y cuidado de la zona donante

La zona donante del colgajo (habitualmente el antebrazo) forma parte esencial de la recuperación de la faloplastia. Su evolución también puede requerir tratamientos complementarios, tales como:

Terapias con láser para mejorar la textura y el aspecto de la cicatriz.

Micropigmentación para igualar el tono de la piel.

Lipotransferencia o técnicas de volumen en casos donde existe depresión o irregularidad en el brazo.

El objetivo no es solo la funcionalidad del neofalo, sino el bienestar global del paciente y su satisfacción con el resultado final de la faloplastia.

¿Por qué elegir una faloplastia por etapas?

La faloplastia, entendida como una reconstrucción genital integral, exige planificación a largo plazo. No se trata de una única cirugía, sino de un conjunto de intervenciones sucesivas que:

Respetan los tiempos biológicos del cuerpo.

Buscan la menor tasa posible de complicaciones.

Optimizan la sensibilidad, la función urinaria y la estética.

Garantizan que cada decisión se tome con información, autonomía y acompañamiento.

En IM GENDER este proceso se acompaña desde el primer día con un equipo multidisciplinar que ofrece más de 25 años de experiencia y una gran especialización.

Entender la cirugía como un conjunto de intervenciones sucesivas es la mejor garantía de salud. Este enfoque respeta tus tiempos biológicos y optimiza la sensibilidad y la función urinaria. Con más de 25 años de experiencia, nuestro equipo multidisciplinar te acompaña en cada una de las fases de la faloplastia con rigor y empatía.


¿Tienes dudas sobre las etapas de la faloplastia? Solicita una primera consulta y diseñaremos tu plan quirúrgico personalizado para obtener el resultado de la faloplastia deseado.

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