Efectos secundarios de la testosterona: ¿Cómo afecta en hombres trans?

Imagen representativa sobre testosterona y fertilidad en hombres trans

Cuando una persona trans inicia un tratamiento hormonal, aparecen muchas dudas sobre los efectos secundarios de la testosterona, tanto deseados como no deseados. Algunas tienen que ver con los cambios físicos visibles, pero otras tienen la vista puesta a más largo plazo. Una de las más importantes es sobre el impacto de la testosterona en la fertilidad.

¿Se puede tener hijos después de hormonarse? ¿La testosterona provoca infertilidad? ¿Es algo reversible? La respuesta no es completamente cerrada, pero sí hay algo importante que conviene dejar claro desde el principio: la testosterona influye en la función reproductiva, pero no siempre la anula de forma definitiva. Por eso, en IM GENDER, este tema se aborda con tiempo e información para poder tomar las mejores decisiones según nuestras necesidades.

Efectos secundarios de las inyecciones de testosterona en el cuerpo

La terapia de testosterona actúa sobre muchos sistemas del organismo, y el reproductivo es uno de ellos. En hombres trans que conservan útero y ovarios, lo más habitual es que la menstruación desaparezca al cabo de unos meses y que la ovulación quede suprimida. Esto ocurre porque la testosterona inhibe el eje hormonal que regula el ciclo menstrual. El cuerpo deja de funcionar de la misma manera que antes, y la actividad ovárica disminuye.

¿Si desaparece la regla ya soy infértil?

En la mayoría de hombres trans, la testosterona consigue que la menstruación desaparezca durante los primeros meses de tratamiento. Sin embargo, no ocurre siempre de forma inmediata. Algunos estudios muestran que alrededor de un 18% puede seguir presentando sangrado a los tres meses, aunque esta cifra disminuye claramente con el tiempo: al año, el sangrado persistente se sitúa por debajo del 5%. También puede aparecer manchado ocasional, que no siempre equivale a una regla como tal.

A nivel práctico, muchas personas interpretan estos cambios como una pérdida de la fertilidad. Pero no es exactamente así. Lo que sucede es que la función reproductiva queda en pausa, no necesariamente cancelada. De hecho, no tener la regla no significa necesariamente no ovular. Un estudio de 2024 observó signos de ovulación reciente en personas trans masculinas en tratamiento con testosterona y amenorrea, por lo que la testosterona no debe considerarse un método anticonceptivo.

¿La fertilidad se pierde para siempre?

Esta es una de las dudas más frecuentes, y también una de las más importantes. A día de hoy, sabemos que en muchos casos la fertilidad puede recuperarse si se suspende la hormonación con testosterona en hombres trans. Con el tiempo, el organismo puede reactivar el ciclo hormonal, volver a ovular y permitir un embarazo.

Pero aquí es donde hay que ser honestos: no siempre ocurre de la misma manera. Hay personas que recuperan la función ovárica sin dificultad y otras que necesitan ayuda de técnicas de reproducción asistida. También hay casos en los que la recuperación no es completa. Por ello es importante hablar de fertilidad antes de empezar el tratamiento hormonal con testosterona.

Pensar en el futuro antes de comenzar la terapia con testosterona

No todas las personas quieren tener hijos. Y no todas quieren tenerlos de la misma manera. Pero hay algo que sí es común: el momento en el que se inicia la hormonación no siempre coincide con el momento vital en el que se toman decisiones sobre la maternidad o la paternidad.

Por eso, antes de empezar un tratamiento con testosterona, es recomendable informarse y preguntarse: ¿quiero mantener abierta la posibilidad de tener hijos biológicos en el futuro, aunque ahora no sea una prioridad? Si la respuesta es sí, o incluso si hay dudas, existen opciones que permiten preservar esa posibilidad.

¿Qué opciones hay para preservar la fertilidad?

La más habitual es la congelación de óvulos. Consiste en estimular los ovarios para obtener ovocitos y conservarlos para un uso futuro. Es un proceso conocido, seguro y cada vez más accesible.

Puede realizarse antes de iniciar el tratamiento con testosterona, que suele ser el momento más sencillo desde el punto de vista médico, o bien después, haciendo una pausa temporal en el tratamiento.

También existe la opción de congelar embriones, que implica fecundar los óvulos antes de su conservación, o en algunos casos la preservación de tejido ovárico, aunque esta última es menos frecuente.

No todas las personas necesitan dar este paso, pero es importante saber que existe esta opción.

El impacto de la cirugía en la fertilidad

Si bien el tratamiento hormonal con testosterona no tiene porqué cerrar las puertas a la fertilidad, existen otros procedimientos que sí son definitivos.

Con la cirugía de reasignación de género, la posibilidad de gestar o de utilizar óvulos propios desaparece. Un ejemplo es la histerectomía o una ooforectomía, donde la extirpación del útero o de los ovarios anula esa opción. O bien, la faloplastia o la metoidoioplastia.

Estas cirugías forman parte del proceso de afirmación de género para muchos hombres trans y pueden ser necesarias o deseadas. Pero, precisamente por su carácter irreversible, es importante haber reflexionado antes sobre la fertilidad con anterioridad a la intervención.

No se trata de frenar el proceso, sino de tomar decisiones con toda la información.

Una decisión más allá de la biología

La fertilidad no es solo una cuestión médica. También tiene que ver con cómo cada persona se imagina en el futuro, con qué tipo de familia desea construir, con cómo vive su cuerpo y con qué papel quiere que tenga la genética en ese proyecto vital.

Hay hombres trans que desean gestar. Otros prefieren no hacerlo. Algunos optan por la reproducción asistida, otros por la adopción, y otros no desean tener hijos.

Todas estas decisiones son válidas, pero para tomarlas es importante conocer los efectos secundarios de la testosterona y tener en cuenta todas las posibilidades.

Decidir con información, no con urgencia

La testosterona puede afectar a la fertilidad, pero no siempre de forma definitiva. Lo importante no es anticipar problemas, sino conocer las opciones antes de que algunas de ellas dejen de estar disponibles.

En IM GENDER, este acompañamiento forma parte del proceso. Porque iniciar un tratamiento hormonal no es solo un cambio físico, también implica pensar en el futuro, y hacerlo con tranquilidad, con información y con apoyo médico.

Si tienes dudas sobre los efectos secundarios de la testosterona, la cirugía de género o acerca de cómo puede afectar a tu fertilidad todo ello, solicita una consulta con nuestro equipo médico para informarte.

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