Cuando una mujer trans empieza a informarse sobre las cirugías de feminización genital, suele encontrarse con términos complejos, opiniones contradictorias y contenidos que no siempre responden a lo que realmente necesita saber. En IM GENDER tenemos claro que la base para una decisión correcta es información clara y acompañamiento.
Este artículo nace con ese propósito: ofrecerte una visión general, sencilla pero rigurosa, de las principales técnicas de afirmación genital para mujeres trans. Porque existen diferentes técnicas, cada una con sus posibilidades y limitaciones, y el objetivo es que encuentres aquella que encaje con tu anatomía, pero también con tu forma de vivir la feminidad y la sexualidad.
Definición de cirugía de feminización genital
La cirugía de feminización genital es una serie de operaciones quirúrgicas que tienen como objetivo modificar los genitales masculinos, creando unos genitales femeninos, tanto en aspecto como funcionalmente. De esta forma, muchas mujeres trans logran sentirse alineadas con su identidad de género.
En IM GENDER trabajamos la cirugía de afirmación genital, con un enfoque personalizado. Buscamos la técnica más adecuada para cada mujer, según su anatomía, su historia hormonal, sus expectativas y su manera de vivir la feminidad. Y eso exige tiempo, escucha y un proceso de decisión compartido.
¿Qué técnica de vaginoplastia es la mejor?
La vaginoplastia es la cirugía de afirmación genital más frecuente entre mujeres trans que desean unos genitales parecidos a los de una mujer cis. Esta cirugia busca crear una vulva estética con una función erógena, así como un canal vaginal que permita relaciones sexuales con penetración, con sensibilidad y estabilidad a largo plazo.
Existen distintas técnicas de vaginoplastia, para escoger la adecuada, es clave tener en cuenta diferentes variables. Porque la pregunta importante no es “cuál es la mejor técnica”, sino “qué técnica se adapta mejor a mí”.
En IM GENDER utilizamos un algoritmo clínico desarrollado a partir de miles de casos. Este algoritmo tiene en cuenta, entre otros, elementos como:
● La cantidad y calidad de piel del pene
● El volumen testicular previo
● El impacto de los años de hormonación
● La elasticidad natural del tejido
● La presencia o no de cirugías previas
Ese estudio previo nos permite elegir la técnica más adecuada, basándonos no sólo en factores técnicos, sino también en los deseos y expectativas de cada paciente. Sin embargo, es imprescindible que la mujer participe en la decisión y para ello se le debe ofrecer información clara y acompañamiento por parte del equipo médico.
¿Cual es la mejor técnica de vaginoplastia? Según la Dra. Trinidad Labanca, especialista del equipo de IM GENDER “no hay una técnica mejor que otra, sino que hay casos que son más adecuados para una técnica que para otras. Lo que se busca es una técnica para cada mujer, según sus necesidades”.
Inversión peneana: la opción más utilizada
La vaginoplastia por inversión peneana es aquella que utiliza, principalmente, la piel del pene para construir la vagina y el canal vaginal. Habitualmente es la más indicada cuando el pene en reposo mide unos 12 centímetros o más, no se ha realizado la circuncisión y la piel es suficientemente elástica. Durante muchos años ha sido la técnica más utilizada, ya que consigue muy buenos resultados: un canal vaginal estable, una vulva estéticamente parecida a la de una mujer cis, una buena sensibilidad erógena y un resultado estético y funcional adecuado.
Sin embargo, en los últimos años, con la detección temprana de las personas trans y el uso del bloqueo hormonal precoz – que ayuda a los adolescentes y jóvenes en su tránsito, especialmente a nivel emocional y social -, la vaginoplastia por inversión peneana no siempre es suficiente para conseguir una buena profundidad vaginal, por lo que es necesario valorar otras técnicas.
Colovaginoplastia: mayor profundidad
La colovaginoplastia es una técnica que utiliza además de la piel peneana, también utiliza un pequeño segmento del colon sigmoide para crear el canal vaginal. Su principal ventaja es que permite alcanzar una profundidad estable incluso en anatomías donde la piel genital es insuficiente o muy limitada, ya sea por una hormonación temprana o por variaciones naturales del desarrollo.
El tejido del colon tiene una mucosa propia, suave y resistente, que se adapta bien al interior de la pelvis. Aunque no se trata de una “lubricación” como tal, sí ofrece una humedad constante..
La colovaginoplastia no es una técnica de primera elección. Requiere una cirugía mayor abdominal y una valoración muy cuidadosa. Se reserva para situaciones concretas en las que la inversión peneana o la técnica peritoneal no pueden ofrecer un buen resultado. Como ocurre con todas las técnicas, su indicación forma parte del proceso de personalización que realizamos en IM GENDER.
Vaginoplastia peritoneal:
La vaginoplastia peritoneal utiliza, además de la piel del pene, una fina membrana interna del abdomen – el peritoneo – para crear la parte profunda del canal vaginal. Este tejido tiene una textura suave, una elasticidad natural y una ligera humedad parecida a la lubricación natural de la mujer cis.
Es una técnica menos invasiva a nivel abdominal que la colovaginoplastia, y es especialmente interesante en mujeres con muy poco tejido genital, o con una piel peneana insuficiente para alcanzar una profundidad adecuada.
En esta técnica, la parte externa del canal se construye igual que en la inversión peneana, pero el tramo más profundo se reviste de peritoneo. Esta combinación permite obtener un canal más largo, con una sensación interna más suave y estable, sin necesidad de utilizar colon.
Vulvoplastia: cuando la profundidad no importa
¿Qué es la vulvoplastia? La vulvoplastia es la técnica que crea una vulva estética, proporcionada, erógena y plenamente femenina, pero sin canal vaginal. No es una cirugía “reducida”, ni una opción intermedia. Es una elección completa y válida para mujeres que no desean penetración, para quienes priorizan una recuperación rápida o para quienes, simplemente, no sienten la necesidad de tener un canal vaginal.
Muchas mujeres trans lesbianas se sienten plenamente realizadas con una vulvoplastia porque su vida sexual no gira en torno a la penetración. En otros casos, la decisión está motivada por cuestiones de salud o por preferencias personales. Aunque también puede ser una primera fase de una vaginoplastia con profundidad. Sea cual sea la razón, la vulvoplastia es una cirugía de afirmación genital que permite obtener resultados naturales, con un postoperatorio más sencillo y llevadero y sin la necesidad de dilatación posterior.
Estética vaginal en mujeres trans
Generalmente, la estética vaginal se lleva a cabo durante la vaginoplastia, pero a IM GENDER acuden muchas mujeres trans que no se sienten identificadas con el resultado final y desean modificar la apariencia externa de sus genitales.
Es importante tener en cuenta que la estética vaginal no tiene un modelo único ni en mujeres trans ni en mujeres cis. Aún así, existen ciertos conceptos estéticos que suelen buscarse a la hora de diseñar la estética de la vagina. En nuestro país, y en general en occidente, la estética que buscan las mujeres trans – y también cis – es el de una vulva juvenil con unos labios mayores discretos que envuelven unos labios menores finos y sutiles, y un clítoris “colgante” – a modo de “botón” proporcionado, sensible y bien integrado.
En otros contextos culturales, como en Tailandia, se opta por labios mayores más voluminosos, labios menores más visibles e, incluso, clítoris más evidente. Es decir, un concepto de vulva más madura.
Cuando una mujer no está satisfecha con la apariencia obtenida en otra cirugía previa, es posible realizar ajustes para afinar proporciones, mejorar cicatrices o redefinir volúmenes, sin alterar la sensibilidad.
Corregir consecuencias del tucking: hernias y varicocele
Cuando se practica el tucking durante largos periodos o con demasiada presión, puede generar problemas como hernias inguinales o varicoceles. A veces estos problemas pasan desapercibidos hasta que se valoran en el contexto de una cirugía genital.
Cuando aparecen, pueden resolverse durante la misma vaginoplastia o, si la paciente no desea una feminización genital completa, como una cirugía independiente. En ambos casos, se trata de procedimientos habituales y seguros que permiten evitar molestias, dolor o complicaciones más avanzadas.
Ahora qué ya sabes qué es la cirugía de feminización genital y sus distintas técnicas, podemos ayudarte a entender cuál se adapta mejor a tu cuerpo y acompañarte en todo el proceso.




