La faloplastia es una cirugía genital que permite construir un pene – neofalo – utilizando tejido de otra zona del cuerpo. Es una intervención compleja, con un componente reconstructivo muy importante, y por eso requiere un equipo especializado y con experiencia, al tiempo que una planificación rigurosa. No sólo de la cirugía, sino también del seguimiento posterior.
Como ocurre con cualquier cirugía de afirmación de género, la faloplastia no es un paso obligatorio ni una decisión deseable para todos los hombres trans o personas transmasculinas. Es una opción que puede formar parte o no del proceso de tránsito de una persona trans. En IM GENDER insistimos en un punto que suele liberar mucha presión: la identidad no depende de la anatomía; cada tránsito es válido y cada decisión merece respeto.
¿Qué esperar tras una faloplastia?
De forma general, la faloplastia busca crear un pene con un aspecto anatómico y con posibilidades funcionales. Esta cirugía puede ofrecer un resultado muy natural en términos estéticos, pero no busca “copiar” un pene cis, sino lograr un resultado funcional, armónico y satisfactorio para la persona, con expectativas realistas.
Los objetivos más habituales que plantean los hombres trans o personas transmasculinas que solicitan esta cirugía genital son:
- Aspecto y proporción del neofalo.
- Micción de pie, si se planifica alargamiento uretral hasta la punta.
- Sensibilidad, que se trabaja mediante técnicas quirúrgicas, pero cuya evolución es gradual y variable.
- Relaciones sexuales con penetración, que habitualmente requieren un paso posterior (prótesis), si ese es el objetivo.
Es importante tener en cuenta que no todas las personas que solicitan una faloplastia persiguen el mismo objetivo. Pero también es imprescindible entender que para abarcar todos, cuando es posible, se requiere de más de varias fases quirúrgicas para conseguir unos buenos resultados.
¿En qué consiste la técnica de la faloplastia?
La faloplastia se realiza utilizando un colgajo. Es decir, un segmento de piel y tejido subcutáneo que se modela para construir el neofalo. En IM GENDER, las zonas donantes más habituales que se contemplan son antebrazo o muslo, y la elección depende de la anatomía, el tipo de piel, los objetivos funcionales y la estrategia quirúrgica global.
Cómo se hace la faloplastia
Primero, se selecciona una zona donante – por ejemplo, antebrazo o muslo – y se diseña un colgajo con unas medidas y un grosor que permitan modelar un pene de proporciones anatómicas. Ese tejido se conforma y se traslada a la región genital. Cuando el colgajo es libre, se realiza microcirugía para conectar vasos sanguíneos y, cuando procede, nervios. El objetivo es asegurar la perfusión del tejido y favorecer la recuperación de la sensibilidad.
Si el objetivo incluye micción de pie, se planifica una uretroplastia para prolongar la uretra hasta el extremo del neofalo. Este es uno de los puntos más delicados de la faloplastia, porque implica un trayecto largo de suturas y cicatrización en una zona sometida a humedad y flujo urinario. Precisamente por eso, en IM GENDER se estructura la cirugía en dos fases para conectar la uretra al neofalo posteriormente y reducir complicaciones como fístulas o estenosis.
También se suele llevar a cabo la reconstrucción genital externa. Esto supone la creación de la bolsa escrotal para, más adelante, colocar los implantes testiculares una vez haya bajado la inflamación de la zona propia de la cirugía.
Cada persona es diferente. Por esta razón, antes de una faloplastia se define de manera personalizada un plan individualizado.
Antes de la faloplastia: Paso a paso
Antes de realizarse una faloplastia, hay que pasar por una serie de cirugías, procesos previos y prepararse adecuadamente para la intervención. Lo explicamos todo paso a paso.
Preservación de fertilidad
La faloplastia, cuando se integra en un proceso que incluye la extirpación de útero y ovarios, conlleva pérdida irreversible de fertilidad. Por eso, si existe deseo reproductivo futuro, se recomienda valorar opciones como criopreservación de ovocitos, embriones o tejido ovárico antes de una histerectomía.
Histerectomía: ¿siempre es necesaria?
No en todos los casos se plantea igual, pero hay situaciones en las que el equipo puede recomendar una histerectomía laparoscópica previa o integrada en el plan quirúrgico global. La indicación depende de factores anatómicos, de salud y del diseño de la cirugía genital. Lo importante es que se explique con claridad: qué aporta, qué riesgos evita y cómo encaja en la planificación del paciente.
Preparación práctica: dieta, analítica y limpieza intestinal
En la guía de cuidados de IM GENDER que te entregarán antes de la faloplastia, deja claro que la preparación preoperatoria es tan importante como las curas posteriores. Se realizará una analítica preoperatoria y una pauta dietética concreta: dieta pobre en residuos los días previos y limpieza intestinal la víspera anterior. Pues uno de los pasos quirúrgicos puede incluir la vaginectomía y, por proximidad al recto, es esencial minimizar riesgos.
Además, se debe evitar el consumo de alcohol y tabaco, al menos durante varias semanas antes y después, por su impacto directo en la cicatrización y el riesgo de complicaciones que supone.
Depilación láser si se usa antebrazo como zona donante
Cuando se utiliza el antebrazo y parte de ese tejido formará la uretra, se recomienda iniciar la depilación láser del antebrazo no dominante con suficiente antelación (de meses a un año) para reducir el vello en el trayecto uretral.
Sensibilidad y vida sexual tras la faloplastia
La sensibilidad es una de las preocupaciones más frecuentes. Debemos tener en cuenta que el clítoris se mantiene y se reposiciona estratégicamente, preservando terminaciones nerviosas. Lo que cambia es la forma de vivirla: con el tiempo, el cerebro integra el neofalo como parte del cuerpo y se desarrolla una sensibilidad táctil progresiva.
En cuanto a la penetración, es importante separar conceptos. No todas las personas necesitan una prótesis peneana para la erección con el objetivo de tener una vida sexual plena. Existen prótesis externas de alta calidad para penetración. La prótesis peneana interna puede aportar firmeza, pero debe valorarse caso por caso, según expectativas, estilo de vida y plan quirúrgico.
Postoperatorio y recuperación: primeras semanas
Durante el ingreso se debe mantener reposo en cama los primeros días y cuidados diarios de enfermería. Además, se suele mantener una sonda urinaria unas tres semanas, aunque los tiempos pueden variar según evolución y si se ha realizado una reconexión uretral concreta. En esos casos puede prolongarse entre un mes y cinco semanas.
Durante las primeras semanas de postoperatorio de la faloplastia pueden aparecer dudas frecuentes: pequeñas dehiscencias en la base del falo, cambios en el chorro urinario o escapes de orina compatibles con fístula – que en muchos casos pueden cerrarse con el tiempo -, o síntomas urinarios que requieran descartar infección. Para solventarlas y saber cómo actuar, el equipo de IM GENDER pone a disposición del paciente un canal de consultas y un teléfono de urgencias 24/7 durante toda la recuperación de la faloplastia.
Si necesitas más información sobre qué es una faloplastia, solicita una primera consulta informativa presencial u online con el equipo de IM GENDER.




